De acuerdo a un estudio publicado recientemente, la temperatura mínima de algunos de estos bosques chilenos aumentó hasta casi 5 °C en la última década.
Según la investigación, este incremento de la temperatura puede traer como consecuencias un alza en el número de insectos o plagas (que causan caída de las hojas), un aumento de la vulnerabilidad frente a eventos climáticos extremos y generar una pérdida de los servicios ecosistémicos de los bosques.
Fuente, La Tercera