La nación andina atraviesa un período crítico donde la preservación de uno de sus ecosistemas más valiosos se encuentra amenazado por el avance descontrolado de la extracción de oro. Esta actividad, impulsada por la minería informal, está penetrando en áreas protegidas de importancia global, como el Parque Nacional Madidi, generando una presión sin precedentes. 

El impacto de la minería ilegal

El impacto más directo se ve reflejado en la contaminación hídrica que afecta la salud de las comunidades indígenas y de la fauna local, con afluentes cargados con mercurio. Al respecto, las proyecciones sugieren que, de no implementar controles estatales más rigurosos, el daño a las cuencas de los ríos Tuichi y Kaka podría volverse irreversible. La degradación del suelo es otra de las problemáticas que se suma a esta compleja crisis.

Según el medio Mongabay, detrás de la persistencia de estas actividades ilegales, se encuentra una profunda crisis económica que incentiva a gran parte de la población a aceptar este tipo de trabajos. En ese sentido, aseguran que el escenario actual revela un dilema para el Estado, que debe equilibrar las necesidades de subsistencia de su población y detener la deforestación, que en el último año alcanzó niveles récord. 

Bolivia se enfrenta a una crisis ambiental sin precedentes por la minería ilegal.
Bolivia se enfrenta a una crisis ambiental sin precedentes por la minería ilegal.

Los reclamos de los grupos ambientalistas

Asimismo, organizaciones ambientales advierten sobre la necesidad de comenzar a implementar políticas de monitoreo satelital y patrullaje terrestre, no sólo para frenar las operaciones clandestinas, sino para tener un registro fiel de lo que ocurre en el territorio. De ese modo, esperan que sea más fácil desarticular las redes logísticas que sostienen este negocio. 

Por último los expertos aseguran que las preocupaciones van en aumento en torno a la pérdida acelerada de cobertura boscosa y los efectos del cambio climático. Sostienen que la minería ilegal es clave para definir si la región logrará cumplir o no con los acuerdos internacionales de conservación.