Ya está en marcha la construcción de un proyecto de cobre de clase mundial, y otros tres en etapas avanzadas de desarrollo, los que permitirán al país ubicarse en la próxima década dentro de la lista de los diez principales productores del mundo con unas 810.000 toneladas anuales.

De acuerdo a la Secretaría de Energía, la perspectiva para el desarrollo del cobre, forma parte de una cartera de proyectos diversificada de minerales y metales estratégicos para la transición energética mundial, entre las que tiene una presencia destacada el litio.

En la actualidad el país cuenta con un proyecto en construcción de cobre: se trata del yacimiento Josemaría, en la provincia de San Juan. Su desarrollo le permitirá al país volver a posicionarse como un productor y proveedor de cobre -otro mineral central para cumplir con las metas de descarbonización- tras el cierre registrado en 2018 de Bajo la Alumbrera, en Catamarca.

El alto potencial cuprífero de la Argentina se ubica en la zona de los Andes centrales, en sintonía con lo que sucede en Chile y Perú, con un volumen aproximado de reservas de cobre equivalente al 40% de las reservas mundiales de este mineral.

Según proyecciones elaboradas por la Agencia Internacional de Energía para 2040, la demanda global de minerales y de metales para las tecnologías de energía limpia se duplicaría.

En ese escenario, la Argentina podría convertirse en un actor clave para reducir la brecha entre la producción actual y la demanda futura de minerales críticos en la transición energética no sólo vinculada a la electromovilidad sino a la electrificación de la matriz energética.