Los materiales para construir dos edificios, que tendrán facilidades de laboratorios, fueron desplegados por el rompehielos “Almirante Irízar” en las islas Vega y Cerro Nevado, para potenciar la tarea de los investigadores científicos que trabajan en esa área del norte de la Península Antártica.

Este proyecto está enmarcado en el impacto de los cambios climáticos recientes en los glaciares de la Península Antártica, cuyo fin es determinar el balance de masa y los cambios dinámicos en esos glaciares, y monitorear la respuesta dinámica frente a los efectos del cambio climático.

Desde la Dirección Nacional del Antártico (DNA), explicaron que “El refugio de Isla Vega corresponde a un punto donde el Instituto Antártico Argentino desarrolla tareas, de forma anual, relacionadas a uno de los proyectos científicos que es el campamento de glaciología”.

En este caso, se realizan, por ejemplo, mediciones de balance de masa y dinámica en el Glaciar Bahía del Diablo.

Mientras tanto, a la isla Cerro Nevado corresponde un proyecto de biología acerca del monitoreo de la colonia más septentrional de pingüinos emperadores.

La biología trófica de aves antárticas con efectos evidentes del calentamiento global, engloba al proyecto específico Emperador Cerro Nevado, que apunta al estudio integral de las variaciones de diversos parámetros poblacionales de esta especie de ave expuesta a diferentes condiciones locales, analizando su respuesta frente a los cambios observados en esta área de la Península Antártica, donde se registraron las señales más claras de calentamiento global.

Los refugios laboratorio cumplen con las medidas de protección ambiental, y fueron pensados para poder ser ensamblados en pocos días por personal de la base Marambio.

El interior de cada uno de estos refugios laboratorios dispondrá de diferentes elementos de acuerdo a los requerimientos específicos establecidos por cada jefe de proyecto científico.