El aceite de palma a menudo es sinónimo de deforestación, degradación ambiental y malas prácticas agrarias. Un ejemplo en Sierra Leona (África) demuestra que esto no tiene por qué ser siempre así.

Natural Habitats, una pequeña empresa de los Países Bajos, colabora con 1400 pequeños agricultores locales de Sierra Leona, que producen desde hace décadas aceite de palma ecológico. Para ello, no utilizan fertilizantes químicos ni pesticidas, sino que se valen de métodos de cultivo tradicionales.  

Son socios en este proyecto Nedoil (Sierra Leona), Natural Habitats (Países Bajos).

Galletas, helados, margarina… Casi todos los productos procesados del supermercado contienen aceite de palma y el consumo mundial está creciendo rápidamente.

Es un gran negocio para corporaciones internacionales, muchas de las cuales están interesadas en Sierra Leona, donde algunos jefes de clanes están ansiosos por vender terrenos a inversores y productores de cultivo. Como resultado, muchos campesinos minifundistas están perdiendo el acceso a sus tierras. Sin embargo, también hay ejemplos contrarios: agricultores que cultivan el aceite de palma de forma sostenible y sin productos químicos. Así como empresas internacionales, como la holandesa Natural Habitats, que compran aceite de palma ecológico a un precio justo. Esto permite a los agricultores establecer un medio de vida bueno y seguro.

Fuente: DW