Durante los últimos 20 años, más de 1,35 millones de personas han perdido la vida como resultado de la vulnerabilidad y la exposición a amenazas naturales. Además, más de 4000 millones de personas han tenido que desplazarse y se han quedado sin hogar, han resultado heridas o han tenido que recurrir a algún tipo de ayuda de emergencia.
La mayoría de muertes a causa de desastres naturales se deben a eventos meteorológicos, en especial inundaciones, tormentas y olas de calor, y han duplicando sus cifras durante los últimos 40 años. Otra parte importante se da por eventos geofísicos extremos, en especial terremotos, pero también tsunamis y erupciones volcánicas.
Si bien los desastres naturales son inevitables, muchos se ven exacerbados por la acción del ser humano. Tenemos una responsabilidad frente a estos hechos y las actitudes que tomemos frente a estos fenómenos pueden hacer la diferencia.
Tener una mayor conciencia ambiental y reducir el impacto que generamos en suelo, agua y aire es fundamental para salvar la vida de millones de personas, además de animales.
La Campaña de 2018 se centra en la meta mundial C del Marco de Sendai: Reducir las pérdidas económicas causadas directamente por los desastres en relación con el producto bruto interno (PBI) mundial para 2030. Asimismo, busca transmitir el mensaje de que los desastres tienen un costo humano y la reducción de las pérdidas económicas que estos ocasionan puede transformar vidas.
Fuente: ONU.
PH: Klika.