La demanda de materias primas llevó a selvas cruciales a su límite, según un informe realizado por Rainforest Foundation Norway y elaborado por la organización holandesa “Profundo”.

El estudio advierte que la demanda por minerales críticos, biocombustibles y pulpa, junto con las presiones históricas de la ganadería, la agricultura intensiva, el petróleo y la tala de árboles, afectó la capacidad de los bosques para regular la temperatura, almacenar carbono y conservar la biodiversidad.

La demanda que afecta a los bosques

El informe hace hincapié en que la presión sobre la Amazonía, la cuenca del Congo y el sudeste asiático alcanzó niveles sin precedentes y crece año tras año. Este deterioro de los biomas mencionados puede significar pérdidas ecológicas irreversibles que impactarían en el equilibrio climático global.

Por su parte, la industria minera, en especial la de oro y minerales para dispositivos electrónicos, está causando un mayor daño ambiental que el esperado. Según el estudio, al menos entre el 10% y un tercio de los bosques del mundo presentan señales de degradación derivadas de actividades mineras, con una clara tendencia al aumento.

La demanda global amenaza el futuro de los bosques.
La demanda global amenaza el futuro de los bosques.

La deforestación en la Amazonía

Según el informe, las minas de oro a cielo abierto se encuentran en 1,9 millones de hectáreas del bioma amazónico. A raíz del interés por el mineral -por parte de la joyería, los dispositivos tecnológicos y las reservas de valor- se estima que habrá 375 km² adicionales para el 2028.

Otro de los productos demandados que perjudican la salud de estos ecosistemas es la carne de res, la cual presenta una alta demanda internacional. Según el informe, el fenómeno podría causar la deforestación de al menos 57.000 km² en la Amazonía para 2034.