El Comando Conjunto Antártico (COCOANTAR) recibió una denuncia por contaminación ambiental a través de un memorando redactado por el segundo jefe de la base Petrel, quien asegura que durante el transcurso de la Campaña 2025 las conductas ejercidas por el capitán de fragata de Infantería Marina a cargo –Cristian Gabriel De Gregori- fueron irregulares.
Las actividades en la base antártica
En ese sentido, lo acusó de “incumplimiento reiterado a la normativa ambiental vigente y maltrato sistemático al personal de la dotación a su cargo”. Asimismo, le atribuye “reiteradas órdenes directas (…) de eliminación de remanentes de combustible (JP1-combustible para aeronaves, nafta super, GOA) y/o aceites” originados como residuo por el intercambio en vehículos y generadores.
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Otros productos que también fueron ordenados incinerar fueron: víveres vencidos, materiales de construcción y plásticos. Este vertido y quema representan un riesgo crítico de contaminación del suelo y para la fauna y la flora del continente. El informe fue acompañado de fotografías que sirven de prueba.

Cabe destacar que antes de que existieran instrumentos legales, creados a través del Comité Científico de Investigación Antártica, este tipo de prácticas para la gestión de residuos eran habituales. Sin embargo, las nuevas recomendaciones son más exigentes, y prohíben la quema a cielo abierto desde 1998.
Los residuos encontrados
Según este documento, los restos mencionados, entre ellos chatarra y combustibles, deben ser retirados en tambores de hasta 200 litros y trasladados por embarcaciones para su disposición final en Argentina. Tan sólo las aguas de baños y cocinas pueden ser devueltas al mar previo tratamiento en plantas de depuración; mientras que algunos desechos orgánicos, como alimentos y papeles, pueden ser incinerados con equipos especiales.