El tratado, llamado oficialmente como Acuerdo sobre la Biodiversidad Más Allá de la Jurisdicción Nacional, comenzará a estar activo este fin de semana.
Las zonas protegidas
Este documento, establece por primera vez un marco legal vinculante para proteger y gestionar de forma sostenible, la biodiversidad ubicada en aguas internacionales, que representa casi la mitad de la superficie del planeta, lo que es un punto importante si se quiere cumplir con el objetivo de proteger al menos un 30 % de los océanos para el 2030.
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Este acuerdo, impulsado por las Naciones Unidas y ratificado por más de ochenta países, se encarga de plantear reglas y medidas claras para la creación de áreas marinas protegidas, la evaluación de impactos ambientales y la distribución equitativa de los beneficios derivados de los recursos genéticos marinos.

Los detalles del Tratado de Alta Mar
Por su parte, la ciencia desarrolló un rol esencial en la formulación y la futura aplicación del tratado a raíz de la “Guía de Áreas Marinas Protegidas (AMP)”, desarrollada por expertos de 13 países y respaldada por más de tres docenas de científicos.
Esta herramienta se encarga de establecer criterios científicos y prácticos para la evaluación, planificación y monitoreo de áreas marinas protegidas, al integrar aportes pertenecientes a las ciencias naturales y sociales, utilizadas en al menos 19 países.
A partir del sábado, dos tercios del océano situados fuera de las jurisdicciones nacionales, contarán con una protección de su biodiversidad.
La entrada en vigor del llamado Tratado de Alta Mar se dio tras dos décadas de negociaciones impulsadas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Este tiempo se debió a la diversidad de intereses económicos, ambientales y políticos de los países miembros.