Desde la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advierten que Latinoamérica y el Caribe recibirán este evento climático, por lo que se prevé una temporada de huracanes más activa de lo normal y una alta variabilidad climática en el sur de la región.
Los efectos del fenómeno
José Luis Stella, del Centro Regional del Clima de América del Sur, expresó que “reciente atravesamos por tres años con un evento prolongado de La Niña que trajo sequías históricas y extremas al sur de Sudamérica, con un impacto significativo, seguido de una transición rápida al fenómeno de El Niño”.
Este es llamado como El Niño-Oscilación Sur (ENOS), y produce variaciones en las temperaturas del océano Pacífico, que se manifiestan en dos patrones opuestos: El Niño (fase cálida) y La Niña (fase fría).
Entre las consecuencias que pueden producir estos procesos se destaca lo perjudicial que puede ser para la producción de cultivos clave como trigo, arroz y maíz, y con consecuencias económicas importantes para países altamente dependientes de estos recursos naturales.
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Mayor cantidad de desastres naturales
La mayor frecuencia de huracanes es una de las problemáticas más características que trae La Niña. Según Rodney Martínez, representante de la OMM para Norteamérica, Centroamérica y El Caribe, este hecho ya se manifestó con el reciente avance del huracán Beryl.