Ubicados generalmente en regiones como Noruega, Chile, Nueva Zelanda y la costa oeste de Canadá y Alaska, los fiordos son valles gélidos sumergidos generados a partir de antiguos glaciares que avanzaban y retrocedían, forjando profundos huecos en la tierra. Al derretirse, el mar se filtró en ellos, creando hermosos paisajes.
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Las capacidades de este fenómeno
Estos entornos representan sólo el 0.1% de la superficie oceánica global, pero entierran anualmente el 11% del carbono orgánico marino en el mundo. En ese sentido, un reciente estudio sobre los fiordos de regiones como Suecia y Noruega, reveló que los mismos tienen la capacidad de capturar carbono incluso bajo condiciones variadas de oxígeno.
Para llegar a estas conclusiones se estudiaron tres puntos clave con distintos niveles de oxigenación. De este modo, descubrieron que la acumulación de sedimentos ricos en carbono era consistente en todos ellos, lo que significa que estos espacios pueden continuar desempeñando su papel como trampas de carbono a pesar de los pronósticos ambientales.
Los beneficios que trae
Previamente a estos resultados, otro estudio publicado en la revista Nature Geoscience había estimado que alrededor de 18 millones de toneladas de carbono orgánico se entierran anualmente en los sedimentos de los fiordos.