Según un grupo de vecinos, la construcción de la estación de servicio en una zona netamente residencial y densamente poblada de la capital, no tiene ningún beneficio y atenta contra la salud humana.
Los manifestantes realizan desde febrero acciones en contra de esta nueva construcción de la empresa petrolífera. Ante este panorama, los vecinos decidieron ir a las autoridades responsables para que analicen punto por punto los argumentos presentados.
Previamente, fue presentado un informe frente a la defensoría del pueblo, el cual tiene afirmaciones de comunidades médicas y científicas, que sostienen que los gases producidos por la empresa pueden causar daños ambientales, físicos y psicológicos.
Además, también afectaría la salud de los alumnos del Colegio Inglés, ubicado sobre Ignacio de la Roza, que están a tan solo 50 metros de distancia.