La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) registró 3,3 millones de desplazamientos internos en Somalia, Etiopía y Kenia a causa de la prolongada sequía que afecta desde hace tres años a la región y que se prevé continuará este 2023.

Olga Sarrado, portavoz del organismo, dijo que se necesitan 129 millones de euros para poder proporcionar seguridad y asistencia a las personas y a las comunidades locales afectadas por esta situación.

En el caso de Somalia, aunque aún no se puede hablar de una situación de hambruna, la escasez de agua está poniendo en peligro las cosechas, el ganado y los ingresos del sector agrícola en un país que también enfrenta un conflicto militar en el norte de su territorio.

En las últimas semanas, 100.000 personas huyeron del país a Etiopía, lo que se suma a las 287.000 que se vieron forzadas a desplazarse internamente desde el inicio del año.

Finalmente, en el comunicado la portavoz calificó de “urgente” la situación en el Cuerno de África y recordó que el año pasado ACNUR recibió menos de la mitad de los recursos financieros que estimó necesarios para hacer frente a esta sequía.