El Proyecto Patagonia-Alaska contará con cuatro pilotos y dos aviones, realizando 40 mil kilómetros y 150 horas de vuelo sobre 22 países. Para compensar el impacto que causarán las naves se plantará un árbol por cada 40 km recorridos.

Los mentores del vuelo y constructores de la nave son Juan Martín “Tinti” Escobar y Guillermo Casamayú, quienes sumaron a Sebastián Jelusic, piloto que hará el primer tramo o recorrida de puesta a punto en el avión de apoyo de seis plazas que llevará equipaje y víveres, entre otras cosas.

“El Correcaminos”, armado en Comodoro Rivadavia, Chubut, está equipado con sofisticados instrumentos que miden las concentraciones de un aerosol conocido como hollín o carbono negro, un gran contribuyente al cambio climático y altamente relacionado con la calidad del aire y las enfermedades cardiorrespiratorias. El proyecto también recopilará datos de dióxido de carbono. La encargada de tomar esas mediciones y realizar el análisis científico será Giselle Marincovich, experta en medición de aerosoles del Servicio Meteorológico Nacional.

Dependiendo de las condiciones climáticas, este viernes 8 de abril al mediodía el Correcaminos iniciará su viaje desde Comodoro Rivadavia hasta Ushuaia, sobrevolará el extremo sur del continente, Puerto Williams, Cabo de Hornos, entre otros. En junio comenzará su viaje hacia el otro hemisferio y emprenderá la ruta final a Alaska.

El Proyecto 

Los objetivos de esta misión aérea son promover el cuidado del ambiente y potenciar la ciencia y la aviación experimental.

“Es la primera vez que se realizará un proyecto de esta magnitud, unir los dos extremos del continente, que además tiene dos hitos paralelos: el aeronáutico porque aunque hay otro antecedente de unión de estos dos puntos, le sumamos que todo recorrido tendrá un fin científico. Nunca antes se lo había hecho y, particularmente, volando a 8000 pies, aproximadamente, un nivel de vuelo que no es habitual para hacer mediciones porque suelen hacerse más arriba o más abajo”, le explica a Infobae Sebastián Jelusic, piloto y apasionado por la aviación desde niño cuando comenzó a hacer aeromodelismo.

Giselle Marincovich agrega que esta medición será relevante para todo el mundo: “Servirá para las publicaciones científicas y también para conocer cómo está el país con respecto a la concentración de carbono negro. Desde el SMN hacemos reportes, boletines y esperamos usar esos datos pronto. Vamos a poder contar con información muy valiosa que, además, sobresale porque es un proyecto argentino, con pilotos argentinos en un avión armado en Argentina y con científicos argentinos. Más allá del resultado, es extraordinario encarar este proyecto que nos tiene muy expectantes”.

Para la meteoróloga, este proyecto significa “un suceso único porque no siempre aparecen estas oportunidades. Es muy importante el aporte científico que se puede hacer porque las mediciones de carbono negro son muy nuevas en Argentina. Hay un solo instrumento, de modelo anterior al que lleva esta aeronave, en Ushuaia y hace poco ingresó otro a Marambio, por eso cualquier información con este parámetro es sumamente interesante”.

Fuente: Servicio Meteorológico Nacional / Infobae