Las comunidades que conviven con especies silvestres están pidiendo un nuevo acuerdo de conservación que las considere las principales guardianas de los recursos naturales y les permita obtener los beneficios.
En una declaración presentada en junio pasado en la Cumbre sobre Economía de la Vida Silvestre de África, 40 grupos comunitarios de 12 países africanos solicitaron un pacto que respete su pertenencia y su derecho a gestionar los recursos naturales que mueven buena parte de la economía del continente.
«Esta es una invitación a los jefes de Estado y de gobierno de África, el sector privado y las organizaciones internacionales a trabajar con nosotros para permitir que las comunidades de nuestro continente logren un Nuevo Pacto que se convertirá en una base sólida para la economía de la vida silvestre en África», dice la declaración.
«Confiamos en que este es el primer paso en un proceso significativo que nos une como socios en igualdad para conservar nuestra biodiversidad en el futuro», añade.
Las personas que habitan cerca de la vida silvestre han resentido durante mucho tiempo su exclusión de la toma de decisiones sobre la conservación, aunque son ellas quienes viven diariamente con los animales silvestres. Y a medida que la población del continente se expande, los parques protegidos que no benefician a las comunidades contiguas se están convirtiendo en un asunto de debate.
Namibia es uno de los mejores ejemplos de una gestión de recursos naturales basada en la comunidad. Las zonas comunales de conservación cubren más de 14% del país, involucran a más de 200.000 personas y generan US$ 2,5 millones cada año, según el Instituto Internacional para el Medio Ambiente y el Desarrollo del Reino Unido.
Este esquema ha permitido que los principales recursos de vida silvestre del país se recuperaran y que la caza furtiva y otras actividades ilegales disminuyeran.
Con la declaración, las comunidades están pidiendo a los gobiernos, las organizaciones internacionales y el sector privado que aprovechen el conocimiento indígena, garanticen que las voces locales se reflejen en todos los niveles de gobernabilidad, promuevan la inversión en proyectos de vida silvestre de propiedad comunal y cambien el modelo de desarrollo para que la población se haga cargo de su propio desarrollo.
La Cumbre sobre Economía de la Vida Silvestre fue organizada por el Gobierno de Zimbabue, la Unión Africana, ONU Medio Ambiente, la organización ‘Space for Giants’ y otros aliados.
Fuente, ONU Medio Ambiente