Un estudio publicado en ‘Nature Communications’, afirma que las zonas donde aguas residuales se eliminan en pozos petrolíferos registran terremotos cada vez más profundos y de mayor magnitud, incluso años después de que el proceso se reduzca o detenga. Ejemplifican que en áreas como Oklahoma y el sur de Kansas (EE.UU.) hay evidencia de que las aguas residuales de los yacimientos petrolíferos que se inyectan bajo tierra tienen una densidad mucho mayor que la de los fluidos naturales que ocurren dentro de las fallas de la zona sismogénica más profunda.
El problema es que las aguas residuales se hunden y aumentan la presión de los fluidos en las profundidades subterráneas cuando tienen una mayor densidad que los que ya existen naturalmente. Los cambios de presión tan profundos, a profundidades de hasta 8 kilómetros o más, pueden causar más terremotos de gran magnitud, aunque el número total de terremotos está disminuyendo.
Fuente, IAgua