Desde hace varios años, han salido a la luz pública diferentes investigaciones sobre casos de explotación laboral —incluyendo a niños—, talleres clandestinos, destrucción al ambiente, entre otras denuncias contra diversas marcas de ropa de renombre mundial.
De acuerdo al portal ‘The Global Slavery Index’ (Índice de esclavitud global), la moda es una de las cinco principales industrias del mundo que contribuyen a la esclavitud moderna, que afecta a unas 40 millones de personas en el planeta.
‘Sustainable fashion matterz’ (La moda sustentable importa), una plataforma que publica investigaciones de varias organizaciones sobre la industria de la moda, señala que, en cuanto al daño ambiental y su contribución al cambio climático, más del 8 % de las emisiones globales totales de gases de efecto invernadero son producidas por la industria de prendas de vestir y calzado. Según datos que ha recolectado este portal, el 20 % de la contaminación industrial del agua proviene de los textiles para el tratamiento y teñido. Además, por ejemplo, se necesita un promedio de 7.000 litros de agua, lo que se toma una persona en 5 o 6 años, para producir dos jeans.
En Ecuador, las diseñadoras Vanessa Alarcón y María Puente Silva, han decidido darle un vuelco a esa realidad y sumarse a la «moda ética».
«La moda ética toma en cuenta que los procesos de producción y los materiales que se usan sean amigables con el ambiente, la sociedad y la comunidad que hace las prendas», dice la entrevistada.
También señala que esta moda contempla que «los procesos de producción sean circulares», es decir, que las prendas que se hagan puedan volver a entrar en la cadena de producción y ser aprovechadas con otros materiales o que sean biodegradables.
Junto a ellas trabajan mujeres de diferentes comunidades textileras de Ecuador, a las que llegaron cuando realizaban investigaciones sobre el estado de las técnicas textiles del país y su comercialización.
Las fibras que usan para hacer los textiles son naturales, como algodón, lana de oveja, lino; «eso implica que son biodegradables, cuando se deje de usar la prenda, eventualmente va a volver a la tierra», explica Alarcón.
Fuente, Actualidad RT