En 1970 se construyó en la isla Runit una cúpula de hormigón donde se guardaron materiales contaminados como la ceniza, el suelo y partes de maquinaria nuclear. No obstante, en esta cúpula ya fueron detectadas unas grietas que generaron la preocupación de que podría derrumbarse por completo en el caso de un ciclón tropical.
Las grietas que aparecieron en el sarcófago hicieron sonar las alarmas de la comunidad internacional. El experto en seguridad de residuos radioactivos de la Unión Socioecológica de Rusia, explicó que el mayor peligro que representa cualquier residuo radioactivo es que llegue a salir al ambiente. De hecho, lo que está ocurriendo con el sarcófago estadounidense es una prueba viva de que aún no existe solución alguna para el problema.
Fuente, Sputnik