Según un estudio de la Universidad Autónoma de Barcelona y la Universidad de Rotterdam, una media de 5 toneladas de plomo y 3,7 millones de toneladas de sal se han vertido durante años en el Amazonas, aumentando su salinidad en un 30 % y cambiando la composición química del agua.

La investigación, elaborada por científicos se ha centrado en una zona de la Amazonia peruana en la frontera con Ecuador, donde han estudiado el impacto en el agua de la actividad petrolífera.

Según este estudio «los resultados ponen de manifiesto la presencia en el agua de los ríos de niveles muy superiores a los habituales de cloruro, cromo, bario, plomo y cromo hexavalente, algunos de ellos compuestos muy contaminantes para el medio ambiente y peligrosos para la salud».

El trabajo concluye que, además de los vertidos accidentales de petróleo, gran parte de la contaminación del Amazonas se debe al «vertido habitual de aguas de formación», las cuales se extraen también de los yacimientos petrolíferos y contienen niveles de cloruro 13.379 veces superior al de las aguas de los ríos.

El estudio asegura que por cada barril de petróleo producido, las empresas extraen hasta 98 barriles de agua de formación que han sido vertidas directamente a la tierra y los ríos de la selva tropical del Amazonas norte peruano desde 1972 hasta el 2009.

Según la investigación, esta contaminación no sólo afecta a los ríos del Amazonas, pues, al impactar también en los peces, afecta también a los animales y personas que se alimentan de la pesca fluvial y de la caza de animales que ingieren aguas de formación.

Los científicoshan encontrado niveles elevados de plomo y cadmio en la sangre de los 45.000 habitantes de las cinco etnias indígenas residentes en la zona.

Fuente: EFE