El país se ha convertido en uno de los mayores importadores de plástico del planeta, eliminando la basura que el resto no quiere. Pero es la ciudad de Jenjarom la que está pagando el mayor precio, al ser el punto de entrada para  muchas de las importaciones.

En sólo siete meses Malasia recibió alrededor de 750 mil toneladas de desechos. Ésto llevó a la aparición de fábricas de reciclaje, muchas de ellas ilegales, las cuales, para ahorrarse costos, optan por deshacerse de los plásticos no tratables, de forma poco higiénica y consciente con el ambiente,  enterrándolos o quemándolos.

 

Fuente, BBC