Transcurridos ocho años del accidente de la central nuclear de Fukushima-1, su operadora, la Compañía Eléctrica de Tokio, comenzó por primera vez a implementar pruebas de contacto con el combustible nuclear fundido, que se acumuló en el fondo de la carcasa de contención del segundo reactor.
Se bajó hacia la carcasa protectora del reactor un tubo de 15 metros con dos “dedos” al final, que están diseñados para recolectar y subir hasta dos kilogramos de combustible.
El propósito del experimento es probar la capacidad del equipo para subir el combustible fundido. No se planea llevarlo fuera del reactor.
Fuente: RT
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