Muchos han sido los estudios y las investigaciones, cientos los inventos revolucionarios, miles las medidas e ideas y algunos los acuerdos mundiales alcanzados para luchar contra el cambio climático.
A pesar de todo, parece que el planeta se dirige hacia límites desconocidos y peligrosos, a través de la carretera del calentamiento global y conducido por el propio ser humano. La última solución para irrumpir este avance es tan sorprendente como revolucionaria.
Para frenar la deforestación, las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera y, de esta forma, el fatal camino del cambio climático, un estudio sugiere pagar a la gente propietaria de los árboles para conservar sus bosques. Como suena: según explica el estudio, es más “rentable” asumir esta estrategia global que no cualquier otra medida.
El estudio, dirigido por un profesor (Seema Jayachandran) asociado de economía en el Colegio de Artes y Ciencias Weinberg en Northwestern trató de evaluar la eficacia de “Pagos por los ecosistemas” (PES) en la reducción de la deforestación. Según este sistema, las personas propietarias de bosques y árboles recibirían recompensas financieras por comportamientos proambientales.
En el trabajo realizado por el equipo de Jayachandran, las personas que poseían bosques en 60 aldeas en el oeste de Uganda se les dieron recompensas en efectivo si mantenían su bosque intacto. Los propietarios de otras 61 aldeas de la zona no recibieron incentivos monetarios.
Si uno valora este estudio desde el punto de vista meramente económico puede obtener una conclusión reduccionista: “conservo mejor aquello por lo que me pagan para que conserve”. La verdadera conclusión surge al comparar ese método con otros de los que se utilizan hoy en día para tratar de frenar las emisiones.
Además, el responsable del estudio apuntó a que “los beneficios de evitar las emisiones de CO2 antes de que se produzcan son el doble de efectivos comparados con los que se deben hacer a posteriori”, cuando este gas ya está en la atmósfera.
Fuente: La Vanguardia